Zaida, la "madre"

sábado, 19 de noviembre de 2011 1 comentarios
   En la obra teatral "La Persistencia", hay cuatro personajes principales: Zadia, que fue la madre de un niño que murió en su aldea, Enzo, esposo de Zaida y padre del niño, Boris, hermando de Zaida, y el Silencioso. En esta entrada me enfocaré en juzgar la actitud y como fue creciendo Zaida (ya sea para bien o para mal) durante la obra.
   Al principio de la obra vemos a Zaida como un personaje callado e ingenuo. Ella es controlada por su esposo, Enzo, quien la trata de forma miserable y repite la palabra "niño" en frente de ella, una palabra que la transtorna a Zaida. El por qué no lo sabemos hasta más adelante, cuando se revela que el hijo de Zaida fue asesinado en un ataque al pueblo. Por este incidente, ella está llena de dolor, no odio, sino tristeza. En la última parte de la escena 1, Enzo la hace morder su puño, porque dice que está lleno de odio, y que el odio es el único que puede confortar y hacer más llevadero un dolor tan grande como la pérdida de un hijo. Desde ese momento, Zaida cambia su actitud totalmente, porque dice que "sufre menos". Por esto, yo creo que internamente ella empieza a creer que el odio y la venganza van a llevarla a sufrir menos.
   En la escena dos, vemos a una Zaida más feroz y malévola. En la escuela que fueron a atacar, ella realizó una gran matanza, sobre todo de niños, lo que nos hace ver que ha perdido toda piedad hacia criaturas tan indefensas. En un momento de la escena, Boris le dice: "Eras... la más maternal de las mujeres, la más bondadosa..." y Zaida le contesta: "Todos cambiamos [...] Nunca encontramos el brazo de mi hijo. En ese ataque a la aldea [...] Muchos murieron ayer, [...] ¡pero todos tenían sus brazos! Tal vez, si hubiera encontrado alguno sin... Me habría recordado a mi niño y entonces... tal vez habría lamentado... ¡Pero no encontré ninguno! Fue fácil ser feroz con esos niños". Aqui podemos ver claramente como cambió Zaida, de ser la madre amorosa y maternal, pasó a ser una asesina de niños. Ella misma dice a finales de la escena dos que se sintió "liberada" al matar a estos niños. Además al hablar de los niños enemigos, el lector puede notar que ella siente cierta satisfacción, incluso orgullo por lo que hizo, es más ella misma dice "¡bien hicimos en matarlos!".
   Finalmente, en la escena tres, Zaira se entera que Boris se quiere escapar porque el mismo Boris le dice. Entonces ella lo apuñala por la espalda, por el simple hecho que quería abandonar ese grupo terrible que mataba sin piedad. Aquí, en esta última escena, podemos notar la locura misma que embriagó la mente de esta mujer, llegó al límite de matar a su propia sangre, a su hermano, al que cuidaba y protegía de niños.
   En fin, Zaida pudo haber sido una gran madre en su momento y quizás la muerte de su hijo la volvió loca, porque se siente culpable, pero eso no justifica que haya matado esa cantidad de niños y que piense que es lo correcto. Niños como el suyo que tenían una madre, un padre, una vida por delante, pero todo eso fue arrebatado en un segundo por alguien a la que alguna vez fue llamada "Madre", un título que no merece.

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